BIOMBO JAPONÉS

2017

Mi trabajo más reciente ha estado dirigido al imaginario colectivo, a la denuncia, al señalamiento y, sobre todo, al posicionamiento personal frente a diferentes problemas sociales nacionales, como lo han sido las desapariciones de niños, la contaminación, la sobreexplotación de la mancha urbana… todo esto con repercusiones importantes para nuestro devenir inmediato.

Hoy en día he dado un vuelco al interior, un repaso por la memoria, que de pronto se olvida en medio de la vorágine contemporánea.

Provengo, como una gran parte de los mexicanos, de una familia de inmigrantes, mis abuelos maternos llegaron a México provenientes de España. Pocas pertenencias les acompañaron, de las cuales se conservan, la gran mayoría, entre mi mamá, mis tíos, mis primos, mis sobrinos y amigos cercanos del núcleo familiar, así mismo, las cosas que se fueron adhiriendo a la convivencia familiar se preservan. Es característico de los inmigrantes el asirse a los objetos, como sentido de pertenencia, pues la patria madre está lejos. Esta característica la hemos heredado por 2 generaciones…

A mí me tocó el Biombo. Un biombo japonés, ella, mi abuela, tenía cierta fascinación por la cultura nipona no sé por qué, quizás por lejana… compró unos lienzos de seda con motivos japoneses a doña Sarita, una fayuquera que traía objetos, piezas antiguas y algunas obras decorativas de cierta calidad (o al menos en el precio lo reflejaba), los guardó varios años hasta que decidió hacer con un carpintero capacitado en el tema, un biombo para su salita de té. Un biombo japonés que ella misma pirograbó y decoró.

Siempre me impactaron y me cautivaban los paisajes bucólicos que en aquellos paneles de madera y cristal se enmarcaban: serranías, playas, bosques, escenas de aldeas del imperio del sol naciente me acompañaron por toda mi infancia siempre que pasaba ya fuera jugando, corriendo o simplemente leyendo un cuento en aquella salita de té de la abuela.

Al morir mi abuela era un strike cantado en la familia que yo me agandallaría por las buenas o por las no tan buenas aquel biombo, así que lo pedí de entrada y ante el mutis de propios y extraños. Hoy me acompaña en una pequeña salita de té en mi apartamento, yo ni tomo té, pero me siento feliz de que me acompañe y me recuerde aquellos tiempos en los que la familia estaba completa.

Este trabajo muestra de manera precisa varios puntos de vista personales de aquellos paisajes, apropiándolos y enmarcándolos en mi imaginario, los dispongo en una pequeña serie impresa en piezografías donde reconfiguro aquellas escenas cautivadoras para mí en unos paisajes aislados en pequeños formatos.

biombo japones0.jpegbiombo japones1.jpegbiombo japones1.jpeg